Evo debe respetar la democracia o debemos volver a las urnas


Escrito el 11 de Septiembre de 2007, por Consuelo

Manfred Reyes, gobernador de Cochabamba

Erick Fajardo Pozo (Portavoz oficial del Gobernador (Prefecto de Cochabamba) Manfred Reyes Villa)
El acuerdo político materializado en el adelantamiento de elecciones generales de diciembre de 2005, que permitió integrar las visiones contrapuestas de país en una sola agenda nacional, ha sido desconocido por el MAS. Los mandatos de esa elección, de Inclusión democrática y Ampliación democrática, han sido dejados de lado por el gobierno de Evo Morales, enfrascado en un afán patológico de lograr el poder total.
El proceso de descentralización del poder y de democratización de las regiones fue desconocido por la administración Morales y el sabotaje a la gestión de los gobernadores se instituyó como línea de acción. La Asamblea Constituyente fracasó en el contubernio entre la oposición y el oficialismo que vieron más importante prorrogarse en el control de ese espacio de decisiones que hacer efectivo el mandato de una inclusión sin exclusiones.
En su intento de tomar las instituciones públicas autónomas, autárquicas y descentralizadas, el gobierno de Evo Morales ha comprometido seriamente la democracia, la soberanía nacional y las libertades civiles y políticas, empujando al país a una crisis compleja y llevándonos al borde de una guerra civil por la incapacidad de gestión, el sectarismo y la sumisión genuflexa de su gobierno a las directrices de Caracas.
En ese contexto, el pasado 1 de agosto el Gobernador de Cochabamba, en uso de su derecho constitucional a la petición amparado por el artículo 7 de la Constitución Política del Estado, le planteó al Presidente de la República la opción de reencausar sus acciones en la democracia o de lo contrario devolver a las urnas su mandato. Tras la vehemente resistencia civil de varias regiones a su intento de incluir en la Constituyente la reelección indefinida, Evo tiene la obligación de consultarle a Bolivia si este es el rumbo que quiere seguir, en cuyo caso la democracia prevé un instrumento de consulta: el referéndum revocatorio/ratificatorio.
No se trata de una campaña contra Evo Morales, sino de recoger y hacer manifiesto el sentido común de la gente, desoído por el cálculo político y la ambigüedad de la pseudo-oposición que encabeza el derechista Tuto Quiroga. Cualquier mandatario que se niegue a responder al mandato del pueblo, que desoiga la voluntad popular, debe devolver su mandato a las ánforas y este gobierno ha desoído el mandato de las urnas de integrar a todo el país en una misma agenda, de incluir sin excluir y de respetar la ampliación de la democracia en las regiones.
Este es un Presidente que ha violado su compromiso con el país, al que le prometió que no habría muertos, cuando ya ha provocado más de 30 decesos a lo largo y ancho de todo el país y cuando se está al borde de un derramamiento de sangre todavía peor en Sucre. Yungas de Vandiola, Huanuni, San Julián, Gran Chaco, Cochabamba, Tarija y Chuquisaca son el trágico saldo de su lógica de confrontación; de dividir para someter.
Su escasa vocación patriótica ha comprometido la soberanía nacional al condicionar a jefes militares, alcaldes, sindicalistas y otros niveles de representación con millonarias dádivas de Hugo Chávez, permitiendo la intromisión de militares y civiles del gobierno venezolano en territorio nacional.
Era previsible que el gobierno recurriera al ruin expediente de la descalificación tratando de ligar esta propuesta a “oligarquías” o “derechas” que más bien apuestan, como el Gobierno, a sostener esta situación de crisis para mantener vigencia. Pero nos inscribimos en la derecha o la izquierda por nuestros actos y es Evo Morales quien en estos días se ha inscrito en la violación de la independencia de poderes en el Parlamento, la ingerencia del Ejecutivo en el Poder Constituyente, la supresión de la libertad de prensa y expresión (represión a periodistas y cierre de espacios de opinión críticos al gobierno), el golpe de Estado al Poder Judicial, el derrocamiento de alcaldes en Cochabamba y otros departamentos y en esa trágica línea de represión y violación a la democracia sólo vista durante las dictaduras.
Por todo ello, el Prefecto de Cochabamba le ha pedido al Presidente Morales que reencause su accionar en la democracia o devuelva a las ánforas su mandato. Un mandato no es la concesión incondicional de un plazo de tiempo con el que cada quién hace lo que le plazca, sino directrices para cumplir las expectativas del pueblo. Es hora de que Bolivia tenga la oportunidad de decir en las ánforas si está de acuerdo en seguir en esta lógica fratricida y racista o si busca un cambio diferente.

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11 de Septiembre de 2007 a las 18:31 | General | Comentarios

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