Como Cuba, pero en serio
Escrito el 12 de Enero de 2007, por Consuelo

Federico Ysart
La presencia actual en el mapa político latinoamericano de Chávez es más trascendente de lo que ha sido la de Fidel Castro en las últimas cuatro décadas y media. Castro dispuso a su antojo en una isla para exportar una peculiar visión redentora de los oprimidos, pero sin los suficientes recursos propios ni para alimentar a su pequeña población -once millones, dos más en el exilio-. Siempre vivió de la solidaridad de clase, o de intereses estratégicos mejor. Ahí está el incidente de los misiles soviéticos en la isla como paradigma de las tensiones de la guerra fría.
Cayó el muro de Berlín y con él el imperio comunista de la vieja Europa. Castro comenzó a sentir el fondo vacío de la despensa cubana. Desde entonces, la caña, el tabaco y el níquel dan de sí lo que dan, no más; pocos quedan dispuestos a pagar precios políticos, llegó el mercado. Y de la caridad soviética hubo de pasar a las ayudas puntuales de alguna república islámica y acreedores piadosos a la hora de cobararse las deudas.
Hasta la irrupción del caudillo Chávez. Gracias a una trágica acumulación de acontecimientos desde la llegada a la Casa Blanca de Bush el joven, la corriente de antiamericanismo que recorre la mayoría de los ricos países europeos, se expandió crecida por el contexto a lo largo del continente americano.
En el país con mayores reservas petrolíferas de occidente, el golpista de 1992, emprisionado por el presidente entonces vigente, el socialdemócrata Carlos A. Pérez, y amnistiado a los dos años por su sucesor democristiano Rafael Caldera, consiguió barrer del mapa político venezolano las estructuras partidarias corrompidas y ganar en el 98 las elecciones presidenciales con su Polo Democrático.
Desde entonces, y con los precios del petróleo fuera de cualquier previsión presupuestaria, el teniente coronel que causó baja en el ejército aunque gusta seguir vistiendo de verde oliva, dispone de dólares para sembrar la llamada revolución bolivariana, el socialismo del siglo XXI y demás eslóganes por los países más pobres de la región.
Lo que Castro hizo a fuerza de trovadores y novelistas, de barbas guerrilleras, con el Che pronto convertido en mártir, de una cierta mística muy de aquel momento de utopías ancladas en el 68 parisino y de Marcuse, Chávez lo compra con petrodólares. Financias guerrillas, campañas, plumíferos y programas de ayuda bajo la forma de suministros preferenciales de petróleo. Insulta a diestra y siniestra, al presidente norteamericano y al mexicano y al peruano y al sectretario general de la OEA, a quien sea menester pero siempre con la zafiedad que nunca utilizó Fidel.
Castro fue en el último cuarto de siglo un referente, pero sólo eso. Su ínsula no daba para más. Chávez dispone de una bolsa sin fondo y ya ha comprado las indulgencias del patriarca que agoniza para oficiar en su nombre el día de mañana.
Sólo los más estables sociopolíticamente y con relativamente menores niveles de corrupción, salvaron sus comicios presidenciales sin caer en la tentación populista-indigenista-estatista-antiimperialista. Chávez fue el primero.
Sentado sobre la mayor reserva petrolífera hoy conocida, el militar que golpeó el Estado venezolano en El autócrata vezolano tiene recursos sobrados para patrocinar cuanto le venga en ganas. No hay nuevo presidente de república latinoamericana tenido por izquierdista que no haya sentido el sonido de su bolsa llena de monedas de oro para establecer acuerdos preferenciales de suministro de petróleo, la causa principal de todas las guerras, desde la del Golfo en adelante. Incluso antes de llegar a serlo, en forma de ayuda a campañas electorales sin excesivos escrúpulos.
Claro que en eso de la ingerencia en los asuntos de otros países no ha llegado aún a la arrogancia de su maestro. Fidel fue capaz de instalarse casi un mes en Chile, entre noviembre y diciembre del 71. Invitado por Allende unos días, a ver si ponía un poco de paz entre los socios de la Unidad Popular, el Comandante cubano recorrió de norte a sur el país, no aplacó las tensiones entre las izquierdas y consiguió escandalizar a la oposición, democristianos y conservadores, ante el hacer y desahacer de aquellos cubanos con traje de campaña que aparecían por todas partes sin marcharse nunca de ninguna.






3 respuestas a “Como Cuba, pero en serio”
1 mon 30 Enero 2007 @ 6:45 pm
Como toda bolsa de dinero, la bolsa de Chavez no es infinita. No va a dar para mantener a Venezuela, Argentina (solo Chavez sabe que Argenina les va a pagar los bonos que compraron), Bolivia, Ecuador, Paragua, Nicaragua
Lo que va a suceder en Latinoamérica es espectacular. Pobre Latinoamérica
Saludos desde Barcelona
Mon
2 Un Venezolano 31 Marzo 2007 @ 8:16 pm
Soy venezolano, y he estado leyendo un poco la biografía del Fürher, Castro y nuestro actual presidente Chavez, y
les digo que las tres se parecen muchos. Al momento que leeía, se me ponía la piel de gallina, por el solo hecho de pensar que podríamos tener como mandatario a un Fürher Latino americano.
Les recomiendo lean las biografia de los personas antes mencionados.
Saludos desde el corazón de mi Venezuela Querida
3 Orlando 23 Abril 2007 @ 11:01 pm
Creo firmemente que Latinoamerica saldra adelante a pesar de todas sus debilidades. Creo firmemente que debemos creer en nuestras fortalezas.
No debemos de tener miedo al cambio, es mejor aceptarlo y creer que tendremos un mejor mañana.
No todo esta perdido, el tiempo dira quien tiene la razón.
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