Aires de stalinismo en el PPD chileno
Escrito el 27 de Diciembre de 2006, por Consuelo
Por Federico Ysart
Es lamentable la respuesta institucional que han merecido los hechos denunciados por Jorge Schaulsohn, expresidente del PPD, uno de los partidos clave de la Concertación que gobierna Chile desde el año 90. Sigue viva la fórmula de matar al mensajero, incluso si éste es personaje tan cualificado como para haber sido presidente del mismo partido que ahora le arroja a las tinieblas exteriores.
Sólo falta que esa muestra del más reaccionario y torpe stalinismo llegue hasta sus últimas consecuencias; es decir, a borrar de las fotos, archivos, páginas impresas o virtuales -la gran Enciclopedia ya no se usa- la imagen del abogado cofundador del partido con el expresidente Ricardo Lagos en los años 80.
Despues del toque de campana dado por el senador Fernando Flores, del mismo Partido Por la Democracia, contra las trapisondadas de otros correligionarios, el “yo acuso” de Schaulsohn es demasiado compacto como para tratar de aliviarse de él con la decisión de un tribunal interno, por supremo que se titule, del propio partido. Sobre todo cuando los asuntos denunciados ya están en manos de otros tribunales, los jurisdiccionales; los de verdad.
En torno al caso se multiplican pretendidas excusas. Por ejemplo, una personalidad públicamente vinculada al expresidente Lagos explicaba que el paso dado por Schaulsohn, las denuncias de corrupción en el seno de la coalición del Gobierno, no era sino una maniobra estratégica para cargar contra la situación actual las cuentas pendientes sobre corrupción institucional, con el presunto fin de dejar limpio el camino para una posible vuelta de Lagos a la pugna por la presidencia de la República. Fantástico, ¿no es cierto? Como si una vez rotos los diques alguien pudiera detener las aguas a la altura deseada.
Otros, desde la casa de Gobierno de La Moneda, critican en público la decisión que celebraron en privado. No nos ha gustado, vinieron a decir en la comida navideña con la prensa, puede haberse creado un líder anticorrupción; es un asunto interno del PPD, se excusaron otros; una gran mentira, esgrimió el secretario general del partido; perjudica la imagen exterior del país, se lamentó la ministra Veloso, quien añadió que “todos nuestros presidentes” salieron más pobres que cuando entraron, no como Pinochet. Eso sí, todos a coro repiten que cuando la dictadura fue peor; que ya son ganas de compararse.
Lo notable de la situación es que los dos únicos denunciantes de una situación, hasta ahora callada gracias al doble standard que caracteriza a parte de la sociedad transandina, son dos personalidades que no necesitan de los fondos fiscales para vivir.






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